14 de marzo de 2013

HABEMUS MUSICAM!


"Ir sin amor por la vida es como ir al combate sin música, como emprender un viaje sin un libro, como ir por el mar sin estrella que nos oriente".
Stendhal, escritor francés.








(Enlace al post anterior)




¡Fumata blanca! 
Habemus musicam!
¡Aleluya!

Sí, por fin, ya puedo decir que estoy en condiciones de volver a la batalla diaria, a la vida cotidiana, más que a la guerra, ¡a dar guerra! 
Y para celebrar el fin de esta sede vacante nada mejor que hacerlo con energía, con ganas, con la fuerza y el vigor recién recuperados a fuerza de administrarme ingentes dosis de medicina musical por vía auricular y otros ungüentos, ponzoñas y proyectiles varios, más propios de un recetario brujeril que del vademécum de toda la vida, por vías que no cito, más por decoro que por pudor, y que no he de ser yo quien niegue que todos los caminos conduzcan a Roma, pero lo de entrar por las salidas, o viceversa, es sistemáticamente rechazado por el GPS de la razón. 
¡A desahogarse tocan!

'Mie fide schiere, all' armi!'

Mie fide schiere, all' armi!

All' armi!
A terra, si lasci il mar infido:
a' la guerra, al lido!

Suoni, tuoni, il suolo scuota
d' oricalchi un lieto fragore.

Ed a voi amiche genti
sian gl' insoliti portenti
di diletto e non d' orrore.
Mis fieles tropas, ¡a las armas!

¡A las armas!
A tierra, abandónese el peligroso mar:
¡a la guerra, a la orilla!

Suenen las trompetas, sacuda el suelo
un dichoso fragor de auricalco.

Y sean para vosotros, amigos,
insólitos portentos 
de placer y no de horror.
Diego Fasolis.
Cecilia Bartoli, de nuevo, en estado puro, en uno de esos arias 'de bravura' que tanto me gustan y tanto parecen gustarle a ella, de los que no faltan en el disco que vengo recomendando en los últimos post, 'Mission', con piezas del polifacético y misterioso compositor Agostino Steffani, a cuya obra 'I trionfi del fato' (El triunfo del destino), pertenece este aria, espectacular gracias al buen hacer de la gran mezzo, estupendamente escoltada por el renombrado director suizo Diego Fasolis a los mandos del conjunto especializado en música barroca I Barocchisti y del Coro de la Radiotelevisione Svizera Italiana.

No quiero dejar de destacar el maravilloso 'duelo' entre la portentosa voz de la gran artista y las trompetas en el momento -o, mejor dicho, momentos- de cantar el verso "d' oricalchi un lieto fragore"; qué fantástica exhibición de poderío,  no extraña que la gran mezzosoprano romana encabece durante semanas y semanas las principales listas de ventas, éxitos en parte también conseguidos gracias a una gran dominio del marketing y de la 'cosa' mediática y a una gran capacidad para conectar con el público que tanto la adora. ¡Brava la Bartoli!

'La Libertad guiando al pueblo' (1830) de Eugène Delacroix.
(Click para ampliar)
Y un servidor ha de ser prudente ante tanto entusiasmo y no olvidar el mensaje de tan enardecedor aria, más teniendo en cuenta mi conocida  aversión al mar -tanta o más que al sol-, así que, a la guerra, sí, repartiendo músicas a diestro y siniestro, pero tierra adentro, y cuanto más lejos de la orilla mejor, que nunca se sabe si una ola traicionera te puede atrapar  y arrastrar de nuevo a las abisales y frías aguas de padecimientos recién conocidos.

Ya sabéis, si algún día necesitáis encontrarme, tomad cualquier camino, siempre que sea ascendente; sí, cualquiera; que aunque todos los caminos conduzcan a Roma, parece ser que Roma  ha elegido esperar.

O no.





            

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