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18 de marzo de 2011

Este año tampoco aparezco en la Lista Forbes

"Hay que ver cuantas cosas no necesito"
Ortega y Gasset, ante el escaparate de un centro comercial.




     Hace poco se publicó, como viene sucediendo anualmente desde 1986, la popularmente conocida como Lista Forbes de las personas más ricas del mundo y, nuevamente, como viene siendo habitual desde entonces, compruebo que este año tampoco aparezco en ella. Y eso que, dada la modestia que me caracteriza, siempre comienzo a escrutarla por el final, pero nada. La sorpresa, la incredulidad y la indignación de los primeros años han dado paso irremisiblemente a la resignación, para mí ya se ha convertido en un ritual comparable al de comprobar semanalmente los resultados de la bonoloto, ritual que culmina con una profunda inspiración y una flemática y a la vez altiva pose, mitad desprecio, mitad indiferencia más absoluta. Dignidad, ante todo.
      Y hablando del vil metal, he aquí una de las canciones más representativas de uno de los grupos míticos del metal español, Obús, que con Barón Rojo, Leño, Panzer, Ñu, Asfalto, Muro, Santa y alguno que me dejo en la memoria, fueron partícipes de la que muchos consideramos como la etapa más gloriosa de la música española. Tras sucesivos abandonos y separaciones, nuevos experimentos con nuevas bandas y un sinfín de peripecias, Obús vuelve a formarse con algunos cambios y por ahí andan aún dando guerra aunque, en mi modesta opinión, para mayor gloria de la expresión  cualquier tiempo pasado fue mejor.

 
"Dinero, dinero."

Dinero, dinero
en mi cabeza constante estás,
dinero, dinero
compras o vendes con intereses.
Nunca podrás cambiar
mi marcha ni mi juego,
nunca podrás cambiarme,
nunca, nunca, podrás cambiar.
Construyes, destruyes
el Universo con tu poder,
rehuyes, intuyes
vientos suaves o de huracán.
Nunca podrás cambiar
mi marcha ni mi juego,
nunca podrás cambiarme,
nunca, nunca, podrás cambiar.
Dinero, dinero...
Con el hechizo de tus bienes
has intentado atraparme,
eres como lobo astuto
intentándome atrapar.
Dinero, dinero
en mi cabeza constante estás,
dinero, dinero
compras o vendes con intereses.
Nunca podrás cambiar
mi marcha ni mi juego,
nunca podrás cambiarme,
nunca, nunca, podrás cambiar.
Dinero, dinero...
...nunca, nunca, podrás cambiar,
nunca, nunca, podrás cambiar.
 
     El dinero no da la felicidad. Seguramente, yo estoy casi convencido y no me importaría comprobarlo del todo, más que nada para reafirmarme en ese convencimiento. Frase, por cierto, que siempre se le oye a quien no anda precisamente con lo puesto. Aunque algo tiene que dar porque escasean los ricos que reparten sus fortunas para comprobar si en el extremo opuesto se esconde el ansiado nirvana. Siendo justos, también hay muchimillonarios que donan enormes cantidades para fines benéficos, benditos sean, incluso quienes lo hacen porque hacerlo les sale más rentable. 
     Creo que fue Saramago quien dijo que mientras el dinero signifique poder no tiene sentido la democracia; aunque no comulgo mucho con el pensamiento de don José (sí disfruto enormemente de su forma de escribir) en esta ocasión no puedo estar más de acuerdo con él. El dinero es la cosa más antidemocrática que existe. En él (con él) se pueden buscar comodidades, deseos, ilusiones, sueños, compañía, soledad... pero buscar la felicidad en el dinero... Aunque peor aún es creer que la has encontrado. Como canta Joaquín Sabina en "Pobre Cristina" (Onassis): Era tan pobre que sólo tenía dinero. Y no es de Sabina el tema que os dejo a continuación, sino de uno de sus amigos, el músico asturiano Víctor Manuel con una de sus primeras canciones, que para mi gusto son, con mucho, sus mejores temas, "El mendigo".

"El mendigo"

A mi puerta llegó sonriente un mendigo,
tembloroso y feliz una mano extendió,
dos monedas le di y con gesto tranquilo
preguntó ¿eres feliz? No lo soy, buen amigo.

¿Qué te pasa Manuel, si eres joven y rico,
y una linda muchacha suspira contigo?
No lo puedo saber y me siento aturdido.
Pues despierta Manuel, vamos, vente conmigo.

Será la luna compañera de tus sueños,
serás muy rico con los sueños más pequeños.
No sé, no sé. No sé que hacer...

Seremos libres como flores en el campo,
saber que nadie tu fracaso está esperando.
Será mejor. Mejor me iré.

He aprendido a rezar y a buscar los quejidos
de la vieja guitarra que vive conmigo.
He aprendido a soñar y temblar aterido
en las noches tan largas del invierno frío.

Y en las noches sin luz, cuando quema el rocío,
una estrella que pasa me llama... mendigo.
     Dice el refrán: "Cuando el hambre entra por la puerta el amor sale por la ventana". Y dice la canción: "Tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor". Y yo digo: pierde la salud, pierde tus bienes y si quien suspira contigo sigue a tu lado, no lo dudes, has encontrado el Amor de tu vida". 

     Veamos, un tema heavy, una canción de autor, y como en la variedad está el gusto, a continuación os dejo una de las más famosas canciones de la llamada copla española, "La bien pagá", interpretada por quien mejor lo sabía hacer, el cantante malagueño Miguel de Molina.

"La bien pagá"

Ná te debo, ná te pido
me voy de tu vera
olvídame ya,
que he pagado con oro
tus carnes morenas
¡no maldigas, paya!
que estamos en paz.

No te quiero, no me quieras,
si tó me lo distes
yo ná te pedí.
No me eches en cara
que tó lo perdiste
también a tu vera
yo tó lo perdí.

Bien pagá
si tu eres la pien pagá
porque tus besos compré
y a mi te supistes dar
por un puñao de parné
Bien pagá, bien pagá,
Bien pagá fuiste mujer.

No te quiero, quiero a otra
no creas por eso
que te traicioné.
No cayó en mis brazos
me dio solo un beso,
me dio solo un beso
que yo no pagué.

Na te pido, ná me llevo
entre estas paredes
dejo sepultás
penas y alegrías
que te di y me distes
y esas joyas que ahora
pá otro lucirás.

Bien pagá
si tu eres la bien pagá
porque tus besos compré
y a mí te supistes dar
por un puñao de parné
Bien pagá, bien pagá
bien pagá fuistes, mujer..


     En fin, a ver si a los de Forbes les da por publicar algún día la lista de las diez mil millones de personas más acaudaladas del planeta, quien sabe, igual me llevo una sorpresa y lo mismo aparezco en ella. 

     O no.


          




10 de marzo de 2011

Porque yo lo valgo.


"Coged las rosas mientras podáis,
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta..."
Walt Whitman, poeta estadounidense.












     Gracias Marilyn, lo has hecho muy bien, lástima lo del avión, pero no importa, ha sido todo un detalle, de verdad. ¿Qué? ¡Bah! Tú, que me miras con buenos ojos. ¿Eh? Sí, bueno... gracias, tú tampoco estás mal.

     Hoy es 10 de marzo, mi cumpleaños. Y hoy y sólo hoy he decidido hacer el mayor ejercicio de evanescencia, soberbia y egocentrismo conocido hasta la fecha. Porque sí. Porque yo, mí, me y conmigo. Porque yo lo valgo.
     Con el permiso de Ptolomeo y de Galileo hoy, y sólo hoy, el Universo conocido y por conocer gira en torno a mí. El día de hoy, y sólo hoy, ha de estar marcado en rojo en todos los calendarios y vosotros, simples mortales, invadid calles y plazas para celebrar tan magno acontecimiento y levantad colosales monumentos para honrar mi tremenda magnificencia. ¡Que suenen las trompetas y clarines!

"Sound the trumpet"

Sound the trumpet till around
You make the listening shores rebound.
On the sprightly hautboy play
All the instruments of joy
Thath skillful numbers can employ
To celebrate the glory of this day.
-------
El sonido de la trompeta
hace que la música rebote en las costas
hacia tu alrededor.
Se tocan el alegre oboe
y todos los instrumentos de la alegría
que la habilidad permite usar
para celebrar la gloria de este día.


     El músico británico Henry Purcell compuso en 1694 la "Oda para el cumpleaños de la Reina Mary II, Come ye sons of art" entre cuyos números figura este precioso Sound the trumpet que acabáis de escuchar, en esta ocasión interpretado por dos contra-tenores británicos: James Bowman y Christopher Robson.  
     Hoy, y sólo hoy me amo a mí mismo como nadie puede amarme. ¿Quién me va a amar más y mejor que yo mismo, que soy quien mejor me conozco? Ya, ya sé que existe una respuesta, pero hoy, y sólo hoy, me arrogo este derecho, so pena de abrasarme en la hoguera de las vanidades. Me da igual, hoy, y sólo hoy, me proclamo incombustible e ignífugo y decreto que el verbo amar se conjugue junto e inseparablemente con el pronombre me.
     Amor propio, ¡ah, qué hermosa expresión! Me la quedo, sólo para mí. ¡Expropiada! Pero hoy, y sólo hoy. 

"Pur ti miro, pur ti godo"
Pur ti miro, pur ti godo,
Pur ti stringo, pur t'annodo.
Più non peno, più non moro,
O mia vita, o mio tesoro.
Io son tua, tuo son io,
Speme mia, dillo, di,
Tu sei pur l'idol mio.
Si mio bem.
Si mio cor.
Mia vita si.
------
Ya te miro, ya te gozo,
Ya te estrecho, ya te abrazo.
Ya no peno, ya no muero,
¡Oh mi vida! ¡Oh mi tesoro!
Yo soy tuya, tuyo soy.
Mi esperanza. Dilo, di.
Eres tú, ídolo mio.
Sí, mi bien.
Sí, corazón.
Vida mía, sí.

     Claudio Giovanni Antonio Monteverdi, fue el artífice de la ópera "L'incoronazzione di Poppea" incontestable obra maestra del teatro lírico en la que se incluye este Pur ti miro, uno de los duos amorosos más bellos que se han escrito en el mundo del teatro lírico. Interpretado en esta versión por la soprano canadiense Susie LeBlanc  y el contratenor americano Derek Lee Ragin, en los papeles de Popea y Nerón respectivamente. Glorioso.
     Venga, no os arrodilléis, no es necesario. Por mucho que los espejos reclamen mi augusto reflejo, por mucho que el viento silbe mi nombre y las aves trinen en clave de Yo, no es necesario que me alabéis, ni siquiera deberíais adorarme... bueno, un poquito sí, ¡si es que lo estáis deseando! pero sólo un poquito que ya se sabe que los excesos no son buenos en nada, no, ni siquiera por motivos tan comprensibles como este. ¡Bah, venga! Os permitiré que me hagáis un poquito la ola... ¡Ah, qué placer! Hoy, y sólo hoy, me siento inmortal, me siento dios, un dios menor, pero un di... ¡Eh, adónde vais! ¡Volved! No...
     ¡Maldito Newton! Vaya, ahora que había llegado tan alto, estaba tan enmimismado que se me olvidó abolir la ley de la gravedad y ya sabéis, todo lo que sube, baja. Irremediablemente. Y menuda caída me espera. A ver... hum... egoísmo, soberbia, vanidad, sacrilegio... ¡Uf, la que me espera! Será mejor que vaya haciendo méritos, si quiero volver a ser, al menos, una pizca de lo que era antes: nada. ¡Qué vergüenza! 
"Rex tremendae"
Rex tremendae majestatis
qui salvandos salvas gratis,
salva me fons pietatis.
------
Rey de tremenda majestad
que salvas libremente a los elegidos,
sálvame, fuente de piedad.


     Un grito desgarrador suplicando la salvación del Único que tiene el poder de concederla ante el inevitable Juicio Final al que todos seremos sometidos, ese es el motivo del tema Rex tremendae, perteneciente al magnífico Requiem que el maestro Giuseppe Verdi compuso en 1874.

     Hay que ver lo poco que dura la alegría en casa del pobre. Y, para más INRI, por dejarlos para el final, me he quedado sin disfrutar los mejores placeres, la gula, la pereza y la lujuria, así que mientras Él se lo piensa me voy a tomar un desayuno imperial, luego me iré a dormir hasta que vuelva mi amada oscuridad y entonces...
     Perder la inmortalidad y el halo de divinidad que tan bien me quedaba ha sido un duro golpe del que tardaré mucho en recuperarme, menos mal que aún me queda el consuelo de seguir siendo escandalosamente hermoso. 


     O no.




          




6 de marzo de 2011

Carnaval

"La vida es un carnaval porque todos van disfrazados" (Anónimo)




     Ha llegado el Carnaval, esa fiesta popular de origen incierto y pagano, que pone a medio mundo patas arriba, durante la cual el descontrol, la lujuria y todo tipo de excesos despiden al duro invierno y preceden a la restrictiva Cuaresma.

     La cita anónima del inicio hace referencia a algo que casi todos hemos pensado alguna vez, también definido por la célebre frase "Todo el tiempo es Carnaval", es decir, a la creencia de que la mayoría de la gente lleva permanentemente una máscara ocultando, disfrazando su auténtica personalidad, que sólo sale a relucir precisamente durante esta festividad. Triste.
     Personalmente nunca he participado del Carnaval, en mi familia nunca ha habido tradición, ayudaba mucho el hecho de que durante la mayor parte de mi niñez estuviera prohibido por el franquismo, hasta 1977, a partir de entonces, ya fuera por falta de tiempo o del ánimo necesario me limité a verlo pasar. Bueno, siendo justo, mi celebración del Carnaval siempre consistió, año tras año, en ponerme hasta las trancas de frixuelos (crêpes) bien sea en su modalidad de a palo seco (con nada) o bien, no, mejor, enrollados sobre cualquier materia mínimamente sospechosa de ser comestible, ya fuera sólida, líquida, untable, dulce, salada, amarga, transparente o multicolor, y bien acompañados, eso sí, por alguna bebida lo más espirituosa posible y no me refiero al agua bendita, precisamente.
"Manhã de carnaval"
"Manhã de carnaval"
Manhã tão bonita manhã  
Na vida uma nova canção
Cantando só teus olhos
Teu riso e tuas mãos
Pois háde haver um dia em que virás
Das cordas do meu violão
Que só teu amor procurou
Vem uma voz falar dos beijos
Perdidos nos lábios teus

Canta o meu coração
A alegria voltou  Letra de Manhã de carnaval - Teresa Salgueiro - Sitio de letras.com
Tão bonita a manhã deste amor

Manhã tão bonita manhã
De um dia feliz que chegou
O sol no céu surgiu
E em cada cor brilhou
Voltou o sonho então ao coração
Depois deste dia feliz
Não sei se outro dia virá
É nossa a manhã, tão bela afinal
Manhã de carnaval.

  
     No, yo no participo activamente de esta popular fiesta, pero me encanta ver como disfruta la gente que sí lo hace, sobretodo los niños con sus divertidos disfraces, de los que, hoy en día hay gran variedad donde elegir, aunque el háztelo tú mismo sería un juego tan recomendable como enriquecedor para el entrenamiento de las habilidades manuales y sociales de las que muchos niños de hoy en día carecen y si en ese juego participa toda la familia, mejor que mejor. Debería ser una asignatura obligatoria. Y evaluable.
"La familia que se disfraza unida...
...permanece unida"
(Fotos cedidas por Luz Muñiz)
Carnaval de Venecia
     Cada Carnaval tiene su peculiaridad e incluso su momento (el del famoso barrio londinense  de Notting Hill, por ejemplo, se celebra en agosto) y mi preferido, por estética, es el de Venecia, con sus típicas máscaras y hermosos trajes copiados de la Corte parisina de principios del siglo XVIII.




Carnaval de Rio de Janeiro

     El Carnaval de Rio de Janeiro quizá sea el más mundialmente conocido.Famoso por sus impresionantes desfiles en los que las escuelas de samba dejan boquiabiertas a miles de personas con sus multicolores coreografías, músicas y sobretodo por sus espectaculares chicas tan llenas de entusiasmo como escasas de ropa.


Carnaval de Tenerife
     Y ropa, mejor dicho, trajes, pero trajes imposibles por su  espectacular arquitectura son los que lucen las aspirantes a Reina del Carnaval en Tenerife, en dura rivalidad en mi país con los Carnavales de Cádiz, populares por sus chirigotas, canciones con las que con mucho humor e ironía y frases muy medidas con un uso magistral de la polisemia y el retruécano  se lograba burlar la censura imperante en épocas no muy lejanas.


     Aquí os dejo una muestra, pero, con el permiso de los gaditanos, voy a ser un poco chovinista,  voy a barrer para casa. Se trata de unas coplas satíricas compuestas por un gran artista de mi querida tierra asturiana, Jerónimo Granda, a quien tuve la suerte de ver actuar en algunas del las muchas romerías o festejos varios que se celebran por aquellos lares. 
"Coplas de Carnaval"

     En cuanto a los grandes clásicos os dejo una delicada pieza perteneciente a la suite orquestal El carnaval de los animales, compuesta en 1886 por el prolífico músico francés Saint-Saëns. Se trata de "El cisne" en la que dos pianos y un cello nos describen con maestría el sosiego que nos sugiere la escena de observar a un cisne nadando plácidamente en su entorno natural. Maravilloso.


"El carnaval de los animales: el cisne"
     Y ya para acabar os diré de que me hubiera gustado disfrazarme, de haberlo hecho alguna vez. Bueno no, os daré una pista, es fácil.


     Preciosa canción ¿verdad? Escrita e interpretada por la cantante británica Annie Lennox     e incluída en la BSO de la película "Drácula, de Bram Stoker" que Francis Ford Coppola tuvo a bien dirigir en 1992. Después del Drácula interpretado por Sir Christopher Lee en 1958 para la Hammer británica, es la versión de la novela homónima que más me gusta.
     No sé, puede que algún día me anime y me decida a disfrazarme. Y vosotros, sed buenos, disfrutad de los carnavales como buenamente podáis y si alguna noche de carnaval os acercáis por aquí y veis a un vampiro solitario de aspecto lánguido y taciturno, acercáos, no tengáis miedo, seré yo. 

     Y os recibiré cordialmente.
     O no.