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7 de junio de 2011

Algo que recordar.

"La idea del paraíso y de la vida después de la muerte es un cuento de hadas."
Stephen Hawking  (científico británico)





      Esta publicación está basada en hechos reales. Los nombres de sus protagonistas, Leticia y Florentino, han sido cambiados, a petición expresa de ambos, en aras de mantener su legítimo derecho a la privacidad. Así mismo, en  ninguna de las fotografías que ilustran este post aparecen imágenes reales de ambos personajes.


ACTO I

(Se abre el telón y sobre la Nada más absoluta aparece la joven y bella Florentina que, con gesto melancólico parece sollozar mientras agita nerviosa la hoja de un calendario en la que figura la fecha del día de hoy: 7 de junio).


FLORENTINA:    ¡Ay, qué triste estoy!


(Entra en escena, -vale, no sé por dónde, pero el caso es que entra- extrañado al oír tal lamento, su apolíneo, atento y feliz esposo Leticio, con una bella flor para su amada).


LETICIO:             ¡Felicidades, cariño! Pero, ¿qué te pasa? (Al darle la
                               flor, ve la hoja del calendario).
FLORENTINA:   ¡Aaaaaay, qué triste estoy! (Se suena sonoramente
                               con la hoja del calendario y la deja caer al suelo -¡ah!
                               que no hay suelo!- y la deja caer. Y punto).

LETICIO:             ¡Eso es imposible! ¿Qué ocurre?
FLORENTINA:    Es por lo que dijo Stephen Hawking... tú me
                               prometiste la eternidad a tu lado.
LETICIO:             Por eso mismo no puedes creer eso. No, tú no.
FLORENTINA:    ¿No te entristece?
LETICIO:             Hoy, no. Ni tú ni yo podemos hoy estar tristes.
FLORENTINA:    Pero, son tantos los que piensan así...
LETICIO:             ¡Bah, humanos!


Tal día como 
HOY 
me prometiste 
que a tu lado 
yo jamás estaría
triste

     Triste como se sintió Orfeo cuando descendió a los infiernos en busca de su amada Eurídice, autorizado por los dioses a recuperarla, a condición de no volver la vista hacia ella hasta no haber abandonado los infiernos. No resiste la tentación, la mira y ella muere de nuevo. Orfeo, sintiéndose culpable, entona un desgarrador lamento que le lleva a seguir a su amada quitándose la vida... ¿Lo hará? Por supuesto no os lo voy a desvelar, pero os dejo este hermoso recitativo del Orfeo, que compuso en 1761 el músico alemán Christoph Willibald Gluck. Una maravilla, disfrutadla:


Chè farò senza Euridice

Ahimè! Dove trascorsi?
Dove mi spinse un delirio d'amor?
Sposa!... Euridice... Euridice!... Consorte!
Ah, più non vive, la chiamo in van.
Misero me, la perdo e di nuovo e per sempre.
Oh, legge! Oh, morte! Oh, ricordo crudel!
Non ho soccorso, non m'avanza consiglio.
Io veggo solo, oh, fiera vista!
il luttuoso aspetto dell' orrido mio stato.
Saziati sorte rea, son disperato.


Chè farò senza Euridice!
Dove andrò senza il mio ben?
Chè farò? Dove andrò?
Chè farò senza il mio ben?
Dove andrò senza il mio ben?
Euridice! Euridice!
Oh, dio! Rispondi! Rispondi!
Io son pure il tuo fedele.
Chè farò senza Euridice!
Dove andrò senza il mio ben?
Chè farò? Dove andrò?
Chè farò senza il mio ben?
Dove andrò senza il mio ben?
Euridice! Euridice!
Ah! Non m'avanza, più soccorso, più speranza,
né dal mondo, né dal ciel!
Chè farò senza Euridice!
Dove andrò senza il mio ben?
Chè farò? Dove andrò?
Chè farò senza il mio ben?
Dove andrò? Chè farò?
Dove andrò senza il mio ben?
Euridice! Euridice!

Tal día como 
HOY 
te prometí 
que a mi lado 
tú siempre estarías
alegre

      Si alegría se tuviera que definir con música, podría hacerse perfectamente con esta obra de Vivaldi una auténtica fiesta para los sentidos:

"Concierto in tromba marina"
(1er. movimiento)


      El Concierto in tromba marina, para 2 violines, 2 flautas, 2 mandolinas, 2 chalumeaux, 2 tiorbas, cello, cuerdas y contínuo, en Do mayor, RV 558, que así se llama, nada más y nada menos, esta preciosidad, forma parte de la colección de obras agrupadas bajo el título Concerti per molti instrumenti, y en ella todos y cada uno de los intérpretes han de hacer gala de un virtuosismo espectacular provocando, en su conjunto, el delirio sonoro que habéis podido escuchar. 

Pero, si tú y yo, hoy, 
tenemos que expresar
un sentimiento,
no puede ser otro que
AGRADECIMIENTO



     Como agradecido se mostraba el pastor Acis al dios Júpiter (Giove) por haberle concedido la inmortalidad, pues había sido asesinado por el cíclope Polifemo, con quien rivalizaba por el amor de la ninfa Galatea. El magnífico y bello aria que se expone a continuación pertenece a la ópera Polifemo del compositor y maestro de canto napolitano Nicola Porpora. Una de esas piezas musicales que, bien escuchadas, son muy difíciles de olvidar. En un momento de desánimo es capaz de arreglarte una mañana casi sin darte cuenta. De hecho, yo la tengo como sintonía del despertador. Magnífica.

"Alto Giove"
(Aria de Acis)

Alto Giove
è tua grazia è tuo vanto
il gran dono di vita immortale
che il tuo Cenno sovrano mi fà.


Te propongo un pacto:
cambiar aquella cláusula de
"hasta que la muerte nos separe"
por esa otra que tanto me gusta:
"hasta el infinito y más allá"
¿Aceptas?
Entonces sellemos el pacto con
UN BESO
ADVERTENCIA: VOLUMEN ALTO. Se recomienda bajar el volumen.
WARNING: HIGH VOLUME. We recommend lowering the volume.

"Me debes un beso"

Es pagar las deudas, para todos un deber 
Dí.. lo que te debo y en el acto pagaré
No querrás pagarlo pero yo lo he de cobrar
Si no confiesas.. que deudas es esa, no te la podré pagar 

Hay.. Que me debes un beso. No te lo perdono 
Me debes un beso, me lo cobraré. 
No me exijas eso, que un beso se ofrece 
Y si lo merece, te lo brindaré. 
Me debes un beso, no puedes negarlo. 
Si puedo pagarlo, te lo pagaré. 

Es virtud sublime, no exigirle a una mujer. 
Yo no exijo nunca, y aun ganando se perder. 
Con ganas del beso yo lo tengo que pagar. 
Si te violenta pagar la cuenta, 
yo me quedo sin cobrar… 

Me debes un beso. No te lo perdono 
Me debes un beso, me lo cobraré.. 
No me exijas eso, que un beso se ofrece 
Y si lo merece, te lo brindaré. 
Me debes un beso, no puedes negarlo.. 
Si puedo pagarlo, te lo pagaré.



      Una de las parejas artísticas más duraderas y de más éxito fue la formada por Pepe Blanco y Carmen Morell, juntos protagonizaron tres películas y grabaron una treintena de canciones, como esta divertida copla.

Entonces
¿qué te parece si damos fin a este acto,
y detrás del telón me pagas la deuda 
y hacemos temblar las paredes?


(Cariño... que no hay paredes)
(¡Ah! Es verdad)

EPÍLOGO

   -No nos hemos despedido de nuestros amigos.
   -Tranquila, podrán superarlo.
   -Quizá se ofendan...
   -El tiempo lo cura todo.
     Y tienen todo el tiempo del mundo.
     Exactamente...

                            ... toda una ETERNIDAD.



     O no.